...porque un solo lugar no es suficiente, necesite de re inventarme la vida y termine en las orillas, al filo del abismo no hay otra opción solo volver a comenzar...

2 de agosto de 2009

Curiosidades del mar



Mi abuela paterna era artesana. En su casa tenía siempre el comedor lleno de conchitas, caracoles, ojos de todos los tamaños, pegamento, tijeras entre muchas otras cosas que le eran útiles. Hacía todo tipo de recuerdo que después se vendían en la "bajadita" del centro histórico del puerto de Tampico. Cuántos recuerdos hizo y en que partes del mundo se encontrarán. Doña Irma, fue una mujer que poco conocí, solo recuerdo que siempre me regañaba por la mala postura encorvada de mi espalda, misma que nunca corregí al 100 %, decía que me pondría un chaleco ortopédico sino le hacia caso, que muchos años después iría a comprar por mi propia voluntad. Ella  me regalo mis primeras pinturas de óleo y apoyo mis clases de pintura un verano de 1992, eso es lo más significativo que recuerdo de ella, no fue una abuela empalagosa, de aquellas que se desviven al verte y te sientan en sus piernas, no, no fue de ese tipo, sin embargo se que me quiso y me conoció antes de que yo me conociera, quizá quiso tanto a mi papá que al verme lo veía inevitablemente a él. 

Tengo la vena de la creatividad heredada y no renegare de ella aunque la corriente este en mi contra a veces. Al ver este caballito de mar una ola de paz llega desde muy lejos. Puedo verte claramente con tus lentes y tu cabeza llena de canas plateadas y puedo imaginarme como elegías cada uno de los caracoles hasta darle forma.





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